En Ofrendas y Posesiones, utilizo el cuerpo como un objeto de intercambio más.
Esta serie plantea la relación del individuo con el deseo
exacerbado e ilimitado de bienes materiales y de dominio ante los otros.
Sin ser consciente en un primer momento todos mis sujetos se ofrecen en posturas sumisas o de entrega como objetos de intercambio para conseguir sus ansiadas posesiones.
En esta serie el verdugo admite su posición de víctima. El cuerpo admite ser una cosa.
Toda la serie se estructura bajo los colores de piedras preciosas y bajo una estética barroca, con puntuales de luz y fondos oscuros. Los colores son el azul, del zafiro, el rojo del rubí, el verde esmeralda, y los materiales son perlas, plata, bronce, seda y oro.